Mi Origen

Yo Tequila, soy el hijo amado de mi madre la Diosa Mayahuel y mi padre el Dios Creador de los humanos, Quetzalcóatl. Soy el fruto de su amor y su tragedia…

Mi malvada bisabuela Tzinzimitl era la Diosa de la oscuridad, devoraba cada rayo de luz que pertenecía a los hombres y los obligaba a hacer sacrificios humanos para darles de vez en cuando un poco de luz.

Cansado de tantos abusos, mi padre decide ascender a las estrellas para hablar con mi bisabuela de esta injusta situación, pero en lugar de encontrarla se topa, cara a cara con una hermosa princesa cautiva, mi madre! Sin perder tiempo, la rescata robándosela y escapan juntos a esconderse en la tierra. Entonces; se enamoran perdidamente y así, crean el amor en el mundo!

Al darse cuenta, las demás estrellas demonios, hermanas de mi madre, bajaron junto con ella enfurecidas a buscarlos, los encuentran y Tzinzimitl la destroza a mi madre en mil pedazos! Mi padre loco de dolor, regresa a los cielos y mata a Tzinzimitl y con su muerte la luz del sol regresa a la tierra. Desconsolado recoge los pedazos de sus hojas y se sienta a llorarla. Los demás Dioses amigos de él le ayudan a enterrar sus restos…

Al poco tiempo, un hermosa planta de color azul verde y hojas puntiagudas crece sobre el lugar en donde fue enterrada mi madre, era su renacimiento, en ese montículo de tierra fértil, nacía el Agave, la Diosa Mayahuel a la cual Los Dioses favorecieron con el don de confortar y alegrar a los hombres mediante los 400 conejos de la embriaguez.

Por toda la eternidad mi padre Quetzatcóatl beberá Tequila, el Elixir de mi madre Mayahuel.

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